Rol, según el diccionario de la real academia española se refiere a papel o función que algo o alguien debe cumplir, en este caso, el género femenino. El rol que la mujer desempeñó en la sociedad griega, latina y medieval fue fundamental. No obstante, su condición la obligara a cumplir con prototipos y estándares; como ser sumiso, obediente, de carácter débil y vulnerable, instrumento de reproducción y de integración familiar, y ante todo, subordinada al marido, al padre e incluso al hijo; tal como la concepción de modelo femenino que nos brinda Pericles, político y orador ateniense del siglo V a.C. Sin embrago para tener noción acerca del verdadero papel de la mujer en estas sociedades es necesario recurrir a la literatura. Pero ¿Son estas obras la estricta representación de este ideal de mujer?, para saberlo empleare textos de la literatura grecolatina y medieval.
En la literatura griega la tragedia fue uno de los campos literarios con mayor auge y esplendor; sus principales representantes fueron Esquilo, dramaturgo ateniense “creador del espíritu” (1), Sófocles, trágico caracterizado por el énfasis en su obras de la no existencia de salidas y Eurípides, trágico griego “el gran moderno” (2).
Una de las tragedias es Agamenón, pieza de la Orestiada en la que Esquilo introduce a Clitemnestra, esposa de Agamenón y madre de Orestes, como un ser viril, de gestos violentos, inteligente, agresiva, decidida e ingeniosa; características propias de un guerrero; quien no solo “se enfrenta a una sociedad patriarcal en la cual la preeminencia masculina es total, sino que para reforzar su audacia, matará a un gobernante y su acto se trasladar de la esfera de lo privado a lo público” (3). Estas actitudes autenticas de una villana, de una mujer en la misma condición del hombre y de fuerte carácter; amenazan de forma atrevida al delimitado modelo de mujer, desacreditando así la concepción anterior de esta.
En otra tragedia, Hipólito de Eurípides, Fedra, mujer de Teseo que se enamora del hijo de este; concreta la concepción de mujer, como la de un ser vengativo, bárbaro y totalmente pasional. También en Edipo Rey y Antígona, obras de Sófocles, nos muestran el rol de la mujer desde personajes femeninos importantes como: Yocasta, esposa y madre de Edipo, vos mediadora de la razón, con gran poder y prestigio como soberana de Tebas, es por ella que la obra goza de carácter trágico y que trasluce la imagen de mujer firme ,cuestionadora y convincente que reorienta el sentido del destino; de igual forma Antígona, hija de Edipo y Yocasta, bastante objetiva; mantiene sus ideales y metas por encima de todo; desde su propia vida hasta del amor.
Son tres ejemplos irrebatibles, unas más que otras, que no exhiben a estos personajes como un auténtico reflejo de la opresión y restricción a las que se hallaban sometidas las mujeres, si no como verdaderas protagonistas de la tragedia.
Con respecto a la literatura Latina encontramos a Virgilio, poeta acreedor de la obra maestra La Eneida, “epopeya por excelencia del Pueblo Romano” (4). En esta obra muchos personajes son diosas y mujeres que afectan el destino de Eneas para bien o para mal. Ellas son retratadas negativamente como irracionales, egoístas, pasionales y descontroladas; y aun así rompen con el patrón del “sexo débil” Algunas son Juno y Venus, Diosas escandalosas; y Dido, mujer gobernante con poder y decisión.
En la literatura Medieval, El Cantar de Mío Cid, cantar de gesta más importante de la épica española, son tres los papeles femeninos: Doña Jimena, esposa del Cid, y las hijas del Cid. Aunque gran parte de la obra no se hacen presentes y solo se manifiestan para enaltecer al protagonista, ellas engrandecen el rol de la mujer, debido a que consagran la primera concepción femenina de la religión cristiana enfrentándose así a la única mirada machista que existía; y también gracias a que por su estatus son mujeres viajeras, detalle antes muy mal visto en la época, ya que la mujer era meramente de la casa.
En estos ejemplos es evidente que, en su mayoría, las mujeres de las obras no cumplían con los estereotipos y estándares propuestos. Los grandes papeles femeninos desafiaban todos los esquemas dejando atrás lo sumiso y obediente, por fuertes, guerreras, audaces, agresivas, vengativas e inteligentes; desvirtuando el prototipo de debilidad y vulnerabilidad, y se convertían incluso en las villanas de las historias, donde tomaban medidas y dejaban a los hombres incapaces de decidir o dominar sus elecciones. Además, la mujer humanizaba las obras, y aunque el hombre proveía acción, aventura y forma, ella es quien brindaba alma y vida. Sin nosotras no habría dolor, no habría tragedia. Obviando, que el rol de la mujer en la literatura adquiría el carácter protagónico del que en la sociedad era despojado; de la misma manera en la que se recuerdan los “grandes hombres” de estas sociedades, es preciso recordar al género femenino, que sin necesitar el grande espacio que se le dio al género masculino, equilibro la diferencia en el grado de importancia entre hombres y mujeres. Igualó las condiciones.
(1) EL AUTOR Y SU OBRA, ESQUILO/SÓFOCLES/EURÍPIDES: TRAGEDIAS, Pg.:7
(2) EL AUTOR Y SU OBRA, ESQUILO/SÓFOCLES/EURÍPIDES: TRAGEDIAS, Pg.:8
(3) DUKELSKY, CORA, AUTORIDAD DE UNA REINA: CLITENMESTRA, PDF, Pg.:5
(4) EL AUTO Y SU OBRA, ESQUILO/SÓFOCLES/EURÍPIDES: TRAGEDIAS, Pg.:11
Marcela Mantilla
Al buscar referentes en los clásicos nos damos cuenta una vez más, que no hay aproximaciones a la problemática del ser humano que ellos no hubieran incluido en sus textos-
ResponderEliminarPaulina
Cambien el fondo...me cansa la vista
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